A modo de introducción

Desde adolescente tuve un gran interés por el estudio de la historia, en especial la argentina. Pese a ello, cuando me tocó elegir una carrera universitaria, me incline por las llamadas ciencias “duras” que también me atraían enormemente. En ellas me formé profesionalmente y trabajé por más de cuarenta años en la actividad privada (industria) y la docencia universitaria. Durante esos años mantuve mi interés por la historia y dediqué más o menos tiempo, según lo permitieran mis otras actividades, a su estudio. Hoy, ya retirado, renuevo mi interés por esos temas y la posibilidad de escribir sobre los mismos deja de ser una utopía.

Durante los muchos años de ejercicio profesional leí muchos “papers”  y “technical reports” y escribí yo mismo un buen número de ellos. Aprendí y apliqué entonces un método riguroso en el que todas las afirmaciones, salvo las que ya forman parte del conocimiento general e indiscutible, deben ser fundamentadas. Además, si se quiere refutar alguna afirmación que se considera errónea, se lo hace con el aporte de datos y argumentos sobre el tema en cuestión y no mediante la descalificación del autor.  Más aún, los adjetivos calificativos son, en general, poco usados.

Por eso, siempre me asombró la cantidad de publicaciones y, aún libros, sobre temas históricos que carecen de los mínimos recaudos de seriedad.  Así, lo que se difunde habitualmente y llega al gran público está lleno de omisiones (a veces voluntarias), verdades a medias, deformaciones y afirmaciones sin demostrar. La descalificación de quién opina distinto es frecuente y muchas veces el argumento principal. Aunque esto se ve más en los trabajos que están más cerca de lo periodístico que de lo académico, ocurre también a veces en trabajos aparentemente serios. Datos falsos o interpretaciones caprichosas son muy frecuentes.

Estas características que critico son especialmente notables en todo aquello que tenga relación con la historia más reciente y, sobre todo, con Perón y el peronismo. Se observan en una parte importante de las expresiones críticas, que caen frecuentemente en el apasionamiento y la falta de rigor, y son extraordinariamente frecuentes en las expresiones a favor (abrumadoramente mayoritarias).

Criticar a Perón o al peronismo entraña el riesgo de ser tildado de “gorila”, término genérico útil tanto para descalificar a un no peronista como a un peronista de otra vertiente. Para muchos, una vez que una persona o un argumento han sido calificados como tales, ya no es necesario ocuparse de ellos. Algo parecido ocurre con el término “liberal”, adjetivo “descalificativo” que suele usarse con un significado especial y distinto al del diccionario  (ver http://lema.rae.es/drae/?val=liberal) .

Es así como a pesar de lo mucho que se ha escrito y escribe sobre Perón y el peronismo, tanto en el ámbito partidista como en el académico, el conocimiento histórico de gran parte de los argentinos es muy escaso. Perón y el peronismo, en particular en su primera etapa de gobierno, son para la mayoría de los argentinos más un mito, o mejor dicho una colección de mitos, que una realidad histórica. Este desconocimiento de los hechos y aceptación de los mitos hace que a veces parezca cierta aquella afirmación jocosa de Perón según la cual “…es que peronistas somos todos.”   (1).

El peronismo, o la calificación de peronista, puede así cobijar y cobija a individuos y sectores de todo el arco ideológico, desde la extrema derecha a la extrema izquierda. Solo basta con hacer una distinta elección en el repertorio de mitos.

Esa ambigüedad, que Perón fomentó y los peronistas explican diciendo que forman un “movimiento”, permite que el peronismo incluya todas las tendencias y se permita desde una política “neoliberal” con Menem hasta una “nac y pop” con los Kirchner. También lleva a que, sin ponerse colorados y sin explicar nada, los que ayer apoyaron la ola aperturista y privatizadora de Menem, ahora adhieran y defiendan la tendencia estatizante del gobierno actual (2).

Es mi propósito principal en este sitio recordar aspectos casi olvidados, aclarar algunos mitos, demostrar varias mentiras y señalar algunos puntos que aún permanecen oscuros en la historia argentina reciente. A riesgo de ser acusado de gorila me ocupare en gran medida, aunque no exclusivamente, de Perón, el peronismo y su influencia sobre la Argentina. Lo haré aplicando el método riguroso que aprendí en mi actividad en las ciencias “duras” y evitaré la adjetivación excesiva y los juicios de valor personales sobre los autores que analice.

Por supuesto casi todo está ya estudiado y dicho, pero en muchos casos lo ha sido en forma excesivamente académica (lo que la hace poco accesible) o excesivamente apasionada (lo que le resta credibilidad). En otros casos la información está dispersa o, por antigua, es difícil de encontrar y esta será una forma de difundirla.

Espero que a alguien ayude para entender la historia argentina reciente, y especialmente que han representado en ella Perón y el peronismo y cual ha sido y es su influencia sobre la suerte de nuestro país. Además me habrá servido para ocupar mi tiempo y mantener activas mis neuronas.


21/8/2016  Como habrán visto los que siguen mi blog, pasan meses entre una publicación y otra. Es que cada una me lleva un largo tiempo de estudio y redacción. Sin embargo, hay muchas otras cosas que me gustaría compartir. Por ello, además de mantener la página principal con trabajos del tipo que ya he publicado, decidí añadir otras tres secciones:

lecturas: Con links a artículos y publicaciones sobre temas muy diversos y que me parecen particularmente buenos y esclarecedores del tema que tratan

haciendo memoria: donde publicaré notas sobre hechos no muy lejanos pero poco recordados y que por ello no requieren una investigación tan prolongada

Yo opino: Donde volcaré mi opinión sobre temas de actualidad con los fundamentos sobre los cuales la sustento.

30/3/2017 La realidad de nuestro país está llena de cosas sorprendentes o insólitas. Inicio una sección donde hablaré de ellas y que llamaré Crease o no

(1) La anécdota se cuenta por ejemplo en  M.Grondona: Perón dijo: “Somos todos peronistas”; ¿lo diría también hoy?( La Nación 13/12/2011). En un reportaje de 1972, Perón fue preguntado acerca de las fuerzas políticas que se disputarían el gobierno. En su respuesta mencionó a radicales, socialistas, conservadores y otros, pero ignoró al peronismo. Cuando un periodista le marcó esta aparente omisión, Perón contestó: “Ah, no? es que peronistas somos todos”. Con variantes esta anécdota es repetida en innumerables blogs, generalmente filo peronistas, en Internet.

(2) Un caso paradigmático es el de Oscar Parrilli. En época de Menem era diputado por Neuquén. Como tal defendió como miembro informante los proyectos de privatización de YPF y de la jubilación privada. Desde 2003 fue Secretario General de la Presidencia y recientemente se hizo cargo del servicio de inteligencia. Sin duda es uno de los hombres del entorno más cercano de la Cristina Fernández.