Yo opino: Ganancias, sobre algunos vivos y algunos tontos

 

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La conferencia de prensa de la oposición

LA FOTO QUE ALGUNOS QUERRÁN OLVIDAR: Cuando vi la foto de la conferencia de prensa en la que la oposición anunció su proyecto combinado de Ley sobre ganancias, me dio un poco de bronca y también algo de pena. Aclaro que, como jubilado que paga ganancias, el proyecto al cual dieron media sanción  me resultaría económicamente muy conveniente.

 

Me dio bronca ver allí al diputado Recalde y al ex-Ministro Kicillof. Que par de caraduras. Cuando tenían todo el poder se negaron sistemáticamente a cambiar nada.  El  economista  Kicillof, allá por 2014 explicaba que “es una contribución solidaria de los trabajadores que más ganan”. En fin, son vivos e hicieron su negocio.

Me enojaron también los diputados Caamaño y Moyano, que se llenan la boca con aquello

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Los diputados Massa y Caamaño, muy felices

de la oposición responsable y en cuanto pudieron sacar ventaja política, allá fueron. Fueron a votar y a poner la cara, porque Sergio Massa, el verdadero artífice y supuesto beneficiario, prefirió quedarse entre bambalinas. También se creen vivos y haber hecho su negocio. De Massita, como lo llamaba Nestor Kirchner, no me extraña, ya conté algo de su sinuosa trayectoria.

En cambio, me dieron pena algunas figuras allí sentadas. Victoria Donda nunca me pareció particularmente brillante, pero confieso que siempre me resultó simpática. Quizás por su triste historia familiar, por la impresión de que no buscaba sacar ventaja de la misma y porque parece políticamente honesta. Por eso me entristeció verla sentada entre esos tiburones.

Lo mismo la diputada Ciciliani, socialista, gente habitualmente considerada como honesta y bien intencionada. Tiene cara de contenta, como si se hubiera sacado la lotería, y está haciéndole el juego a  algunos que lo que menos son es honestos y bien intencionados. En fin, dos tontas.

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La diputada Victoria Donda

Volviendo a Donda, no se necesita ser experto en materia impositiva para darse cuenta que patinó fiero. Se despachó con algunas frases sorprendentes: “Van a empezar a pagar Ganancias los sectores financieros y las mineras otra vez, como nunca debieron haber dejado de pagar. Acá los que más tienen, tienen que pagar impuestos.”  ¿de donde habrá sacado la diputada que los sectores financieros y las mineras no pagan ganancias? ¿no estará confundiendo el impuesto a la renta que se proponen imponer a los titulares de plazos fijos y otras inversiones con las Ganancias de los bancos? ¿no confundirá las retenciones a las exportaciones mineras con las ganancias de las compañías mineras?

En fin, me da la impresión que la pobre no entiende nada. ¿ o los pobres somos nosotros que tenemos semejantes representantes? Empiezo a dudar.

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Alberto Abad, titular de la Afip, hablando en la Comisión del Senado

UN PROYECTO “POCO SERIO”: Con el correr de los días los diarios se fueron llenando de opiniones de economistas y especialistas en impuestos señalando las inconsistencias del proyecto opositor, la dificultad de liquidar el impuesto de acuerdo a sus propuestas,  la posible incobrabilidad de los impuestos alternativos que se proponían y el enorme costo fiscal que todo esto representaría. Infinidad de estimaciones sobre este costo dan valores distintos pero todos ellos altísimos. La más seria es, sin duda, la del responsable de la Afip, Alberto Abad, quién dejó en claro que el proyecto de la oposición costaría al erario público más de 130 mil millones de pesos, unos 70 mil millones más que el proyecto oficial. Una bicoca.

Un ejemplo sencillito de las tonterías planteadas. Veamos el caso de un matrimonio de clase media, ambos trabajaban y ambos se jubilan. Sus ingresos se achican mucho, la guita no alcanza y la casa les queda grande porque los hijos ya emprendieron su propio rumbo. Pueden vender la casa, irse a un departamento más chico, con menos gastos, más seguro, con menos espacio vacío que limpiar y sin jardín para cuidar. La diferencia ayudaría a vivir mejor por unos años. Pero como guardar la diferencia sin que se la coma la inflación. Para la gente común solo hay dos posibilidades, dolares o plazo fijo. Es cierto que los plazos fijos dan menos interés que la menor estimación de la futura inflación, pero por lo menos no se pierde tanto. Pero ahora los señores de la oposición descubrieron que estos buenos señores son unos capitalistas especuladores que perciben una renta financiera y se estan forrando. En consecuencia deberán pagar ganancias. Consecuencia, señores , a comprar dolares y al colchón.

Otra muestra de la seriedad del proyecto. Kicillof mandó una carta con una “fe de erratas” por un error que cometió en uno de sus aportes al desgraciado proyecto. Parece que en la fe de erratas se volvió a equivocar. Nada menos que el ex-ministro de economía y profesor de la Facultad de Ciencias Económicas. También resultó que el proyecto opositor en vez de subir los impuestos al juego los dejaba mucho más bajos que el proyecto oficial. En fin, un mamarracho.

ALGO PARA LOS MÁS POBRES, MUCHO MÁS PARA LOS NO TAN POBRES: Pero hay un punto que me llamó la atención y no he visto destacar en ninguno de los muchos comentarios sobre el tema que he leído. Vuelvo a la diputada Donda que en la famosa conferencia de prensa decía: “…es un día de mucha alegría, porque son dos leyes para los trabajadores registrados, y los no registrados. Los de la economía popular…Vamos a tratar Ganancias y la ley de Emergencia Social”

La Ley de Emergencia Social ya fue aprobada también en el Senado. Comenzó con aquella tontera de crear por Ley “un millón de puestos de trabajo”. Pero finalmente hubo algo de cordura y se llegó a un acuerdo. Así, la Ley dispone de 30 mil millones de pesos para destinar en los próximos tres años a los trabajadores de la llamada “economía informal”, o sea a los sectores más pobres.

Curioso. Según la estadística del Indec ( a la que ahora le creemos) en el país hay 32% de

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El diputado Kicillof en la época en que  no quería estigmatizar a los pobres

pobres, un poco más que el 29% que daban las estimaciones serias a fines de 2015. Por cierto, nada que ver con el 5% que en 2015 sostenía la señora ex-presidente, cuando Kicillof no los contaba para no estigmatizarlos y Aníbal Fernández decía que eran menos que en Alemania.

Por ahí leí que Ganancias afecta actualmente a aproximadamente el 25% de la población, principalmente sectores de clase media. Entonces por la Ley de Emergencia Social, se están destinando 30 mil millones en tres años, digamos unos 10 mil millones de pesos adicionales por año, a los sectores pobres, el 32% de la población. Pero por la modificación de Ganancias se estarían destinando unos 130 mil millones por año, al 25%. Aún cuando los beneficiados por Ganancias fueran más, hasta si fuera el 68%, es decir todos los que no son pobres, la desproporción es extraordinaria.

Por cierto, todo hay que pagarlo. Los ingresos perdidos por la modificación de Ganancias se compensaran de alguna forma. Una de ellas podría ser hacer menos obras públicas. Pero entonces tendremos menos trabajo formal y habrá quienes pasaran de la economía formal a la informal. Epa, al revés de lo que se quiere.

Otra sería darle a la maquinita, como solían hacer la señora y Kicillof. Entonces habrá más inflación. Y ya sabemos quienes sufren más la inflación, por supuesto los pobres.

La tercera sería endeudarse más, cosa que todos los de la foto critican y que, por supuesto, a la larga se paga y como siempre, los que más lo sentirán serán los pobres.

O sea que todos aquellos que votaron este despropósito, proclamándose defensores de los pobres y de los trabajadores y diciendo desvivirse por el futuro del país, o no saben lo que hacen, o simplemente mienten y solo piensan en su beneficio político inmediato. Algunos son tontos, otros son vivos.

No sé entonces que celebra la diputada Donda. Si realmente estaba feliz, resulta que no es tonta, es retonta. Y el diputado Massa, Massita, que por algo no quiso aparecer en la foto, en realidad no sé si es tan vivo como se cree.

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