Perón, el peronismo y los decretos de aniquilamiento

Quien siembra vientos recoje tempestades.                                                    Refrán español

RAEHubo una época en la que las palabras aniquilar y exterminar y sus derivadas fueron moneda corriente en la Argentina. Por suerte pasó, pero a partir de entonces se ha discutido mucho sobre ellas, dando lugar a acusaciones, justificaciones y polémicas en relación con los hechos más dolorosos de nuestra historia reciente.

Muchos piensan que todo comenzó y se reduce a los decretos conocidos universalmente como “decretos de aniquilamiento” y a las responsabilidad de los militares por las atrocidades de la represión posterior. Veremos sin embargo que no es así, que hubo antecedentes y también otros responsables.

El decreto 261/75 y el “operativo Independencia”: El primero de estos decretos fue el decreto secreto 261/75[1], firmado en febrero de 1975 por la presidenta María Estela Martínez de Perón, más conocida como Isabel, por su antiguo nombre artístico, .

Se respondía con él a una escalada en la actividad del Ejercito Revolucionario del Pueblo (ERP)erp en Tucumán, provincia donde actuaba su Compañía de Monte Ramón Rosa Jiménez[2]. La presión militar sobre el Gobierno[3] se había acentuado durante 1974 y  llegado a un máximo por los asesinatos de oficiales del ejército, que el ERP realizaba en represalia por la muerte de sus integrantes capturados en Catamarca.

Como dice Gutman “Basta recorrer los diarios de la época para comprobar que estos asesinatos fueron generando un clima cada vez más propicio para los que impulsaban la salida de las Fuerzas Armadas de los cuarteles a combatir a la guerrilla.” Este clima llegó al máximo con el asesinato, el 1 de diciembre en Tucumán, del Capitán Humberto Antonio Viola. En el hecho murió su pequeña hija de tres años y fue herida en la cabeza otra hija de cinco. Tanta fue la impresión en la opinión pública  que el ERP decidió suspender las ejecuciones.

261Con ese decreto se daba así inicio formal al Operativo Independencia y a la intervención de las Fuerzas Armadas en la represión de los movimientos guerrilleros, aunque solo en la provincia de Tucumán.

En realidad el Ejército ya había actuado luego de la acción del ERP en Catamarca, El operativo había fracasado al enfrentarse los guerrilleros con una patrulla policial, pero el ejercito salió a perseguir a los fugitivos, en lo que sería según Gutman “…la primera vez en la Argentina que el Ejército saldría de un cuartel para perseguir guerrilleros y lo haría sin orden del gobierno.” Días después, Luciano B. Menendez, por entonces jefe de la Guarnición Tucumán del Ejército, había dirigido un infructuoso operativo buscando guerrilleros en el monte tucumano.

Con este decreto, aparece por primera vez en una norma oficial el término aniquilar, aunque estaba de alguna forma atenuado en la expresión “..neutralizar y/o aniquilar el accionar..”.

El avance de la violencia y los decretos de Luder: 1975 fue muy agitado. El ERP continuó ejecutando operaciones como el ataque al Batallón de Arsenales 121, cerca de Rosario, aunque en Tucumán sus fuerzas iban siendo progresivamente diezmadas. Por su parte, Montoneros había vuelto a la clandestinidad y desarrollaba gran actividad, con algunas acciones resonantes como los ataques al buque de la armada Santísima Trinidad y a la Jefatura de Policía en Córdoba o el atentado contra un avión Hércules cargado de gendarmes.

Sin quedarse atrás, la ultraderecha sembraba el terror con la Triple A, el Comando

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El 3 de mayo de 1974 Perón asciende a López Rega de cabo a comisario general

Libertadores de America y otros grupos[4]. Al mismo tiempo, numerosos hechos políticos y económicos sacudían al país: el Rodrigazo y su brutal ajuste de las condiciones económicas, la rebelión de la CGT y la caída de Rodrigo y después la del brujo y Comisario General López Rega, el nombramiento del Coronel Damasco como ministro y la crisis militar que llevaría a Videla a la Jefatura del Ejército, el escándalo del cheque de la Cruzada de Solidaridad etc.

Por meses circularon rumores acerca de un descanso o licencia presidencial[5]. Finalmente el 13 de setiembre de 1975, Isabel comenzaba un periodo de licencia “por motivos de salud”. Fue así que Italo A. Luder, presidente provisional del Senado y primero en la línea sucesoria, asumió interinamente la presidencia.

Algunas medidas de Luder tuvieron consenso, por ejemplo la designación de nuevos

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“Isabel” y Luder

ministros[6] o el desplazamiento del Brigadier Lacabanne, un ultraderechista, de la intervención en Córdoba[7]. Muchos se esperanzaban con que finalmente Isabel renunciaría y el interinato de Luder se convertiría en definitivo[8], creyendo que esto aliviaría las dramáticas circunstancias que atravesaba el país. Pero ni Isabel renunciaría ni las cosas mejorarían.

Por el contrario, la violencia se incrementaba. El 5 de Octubre, Montoneros lanzaba su operación “Primicia”[9]. Participaron unos sesenta guerrilleros e incluyó el secuestro de un vuelo de Aerolíneas Argentinas, el copamiento del Aeropuerto de Formosa, el ataque al Regimiento de Infantería de Monte 29 y la fuga en el Boeing 737 secuestrado y una avioneta.mayol

El combate en el cuartel duró unos veinte minutos pero murieron doce guerrilleros y doce militares, de estos diez soldados conscriptos, un suboficial y un oficial. También había muerto un policía durante el copamiento del aeropuerto.

La conmoción causada por esta operación fue muy grande. Al día siguiente se dictaron tres nuevos “decretos de aniquilamiento”,  2770, 2771 y 2772/75 que obviamente ya estaban estudiados y listos, como reconocería el mismo Videla[10]: “Nosotros ya veíamos lo que se venía y en la Jefatura de Operaciones del Estado Mayor del Ejército ya teníamos los decretos decretospreparados. El Ejército tenía desde los años de Onganía el Plan de Capacidades, que contenía las previsiones sobre lo que se podía hacer ante la ocurrencia de alguna de las cinco hipótesis de conflicto. La hipótesis que se convierte en realidad es la de la guerra interna.”

Los decretos fueron firmados por Luder y refrendados por sus ministros. Se extendía a todo el país la jurisdicción donde las fuerzas armadas se harían cargo de la lucha antisubversiva. Además el “..aniquilar y/o neutralizar..” se convertía en simplemente “…aniquilar..”. Sin embargo, se mantenía la referencia a que lo que se debía aniquilar era “…el accionar de los elementos subversivos…” y también “…el Comando Superior del Presidente de la Nación..” ejercido a través del Consejo de Defensa.

Los decretos y los intentos de justificar los crímenes del Proceso: Este uso del término “aniquilar” sería utilizado más tarde para justificar las desapariciones y otras atrocidades cometidas durante la represión.

Videla lo diría brutalmente: “Las desapariciones se dan luego de los decretos de Luder, que nos permiten entrar en guerra contra la subversión, que nos dan licencia para matar; esos decretos nos dicen: “Salgan a matar”, a aniquilar al enemigo. El Ejército sale a actuar como el Ejército sabe: a matar, a aniquilar al enemigo. Antes, la represión había estado a cargo de las fuerzas policiales. Eso ocurrió casi seis meses antes del golpe, por decisión de un gobierno constitucional.”[11]

Argumentos parecidos fueron usados repetidas veces en la defensa de los comandantes durante el juicio impulsado por el gobierno de Alfonsín y son repetidos hasta el hartazgo en infinidad de escritos, sitios web y blogs que defienden el accionar de las FFAA durante los años del Proceso.

Sin embargo, en su testimonio durante el juicio Luder[12] negaría que ese fuera el

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Luder declara en el juicio a las juntas

significado del término. Según él en los decretos, aniquilar “.. quiere decir inutilizar la capacidad de combate de los grupos subversivos, pero de ninguna manera significa los grupos subversivos, pero de ninguna manera significa aniquilamiento físico ni violación a la estructura legal que en el país permanecía para derivar todo lo que fuera represión dentro de un marco legal. Los decretos de ninguna manera suponen la represión fuera de la ley..”.  En forma semejante se expresaron los ministros que habían refrendado los decretos[13].

El fallo de la Cámara Federal[14] fue terminante afirmando que la expresión “..aniquilar el accionar de los elementos subversivos…“ de ninguna forma podía autorizar a que se actuara fuera del marco jurídico y que una orden en tal sentido hubiera carecido de validez. fallo

El mismo fallo también refutó otros argumentos que todavía hoy se repiten, como que en la represión ilegal la Fuerzas Armadas solo seguían el mandato de un gobierno constitucional, el de Isabel, o la justificación de las atrocidades cometidas por el significado que los reglamentos militares darían al término aniquilamiento.

Los decretos y el gobierno de Isabel: Parece entonces que está todo dicho: Los decretos de aniquilamiento no autorizaron ni exculpan a los autores de los excesos y atrocidades cometidas durante la represión. No existiría entonces, desde el punto de vista legal, responsabilidad de los integrantes del gobierno de aquellos años en los hechos que serían objeto del juicio a los comandantes en jefe[15].

Hubo más tarde algunos intentos por enjuiciar a la entonces Presidente o a los ministros que habían firmado los decretos. A fin de 2006 un juez federal de Mendoza ordeno la detención de Isabel. Se trataba del caso de un militante de la Juventud Peronista desaparecido en San Rafael un mes antes del golpe de 1976. La responsabilizaba porque bajo su gobierno se habían firmado los decretos 2770/1/2, aunque en realidad ya vimos que estos los firmó Luder. Hubo opiniones que señalaron que esa medida se alineaba con el argumento de muchos represores, que sostenían haber seguido las órdenes del gobierno constitucional[16].

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Isabel Perón entrando a una Audiencia por el pedido de extradición

Poco después pidió a España su extradición. La ex-presidenta fue detenida por la policía y llevada ante un juez, aunque se la dejo en libertad con la promesa de dar noticia de su paradero cada 15 días[17]. Casi al mismo tiempo el juez Oyarbide (sic) que tenía la causa de la Triple A, pedía también la extradición de la ex-presidente. Sin embargo, la justicia española denegó ambos pedidos[18]. Tampoco prosperaron las acusaciones contra Luder, Cafiero, Ruckauf y otros funcionarios.

Años después, se desarrolló en Tucumán la causa por el “Operativo Independencia”. Los fiscales trataron de implicar a Isabel en las responsabilidades por los delitos cometidos y pidieron que se la citara a declaración indagatoria como imputada. La acusaron de haber tenido “una complicidad por omisión, ya que no hizo aquello a lo que estaba obligada”. Esto fue negado, tanto por el juez de primera instancia como por la Cámara Federal. En un fallo muy reciente[19] el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Tucumán (TOF) consideró que “no corresponde” citarla a declarar como testigo en el juicio que se inició recientemente dentro del marco de esa “megacausa” por crímenes de lesa humanidad.

Parece entonces poco probable que la apelación para incriminar a Isabel (hoy de 85 años) prospere y, aun cuando así fuere, que se logre su extradición de España. Como los fiscales de esta causa no incriminaron a otros funcionarios de su gobierno, la mayor parte de los cuales ya han muerto, ningún funcionario del gobierno peronista será juzgado por los delitos que puedan haber resultado de los “decretos de aniquilamiento”.

Responsabilidad política y moral: Resulta entonces que desde el punto de vista legal, ni Isabel ni los miembros de su gobierno, y mucho menos Perón y los del suyo, serán alcanzados por ninguna responsabilidad a causa de los crímenes cometidos a consecuencia de los decretos. Podemos preguntarnos, sin embargo, cual ha sido su responsabilidad desde el punto de vista político y moral.

Desde las Fuerzas Armadas, hacía rato que se hablaba de aniquilamiento y exterminio. Por ejemplo, en septiembre de 1974 a raíz de uno de los asesinatos de oficiales por el ERP, el Comandante en Jefe de la Armada, Almirante Anaya, decía que se daría la respuesta dentro de la ley pero “hasta el total exterminio de los enemigos de la patria”[20].

Incluso antes de que los decretos de Luder asignara a las Fuerzas Armadas el combate a la
videlaguerrilla en todo el país, el Ejército se atribuía la misión de luchar contra la guerrilla hasta aniquilarla, como muestra la nota de Clarín del 9 de septiembre de 1975

Pero además, los militares se salían de la vaina y con mucha facilidad pasaban del concepto de aniquilar el accionar de la subversión o la guerrilla al de aniquilar a los subversivos. Así, por ejemplo, según el Clarín en su edición del 6 de noviembre de 1975, el General Benjamin Menéndez al asumir la Jefatura del 3er. Cuerpo de Ejército, cargo en el que se haría tristemente célebre, se comprometía a trabajar sin descanso “…hasta aniquilar a los delincuentes subversivos.”intensificar

Pero no solo los militares se expresaban de esa forma. El deseo de aniquilar al enemigo también lo manifestaban los subversivos. Es bien conocida[21] una frase publicada en Evita Montonera[22], que se anunciaba como Revista Oficial de Montoneros, en su número de septiembre/75: “Esta guerra, además, como toda guerra, se rige por un principio básico y elemental  ‘proteger las propias fuerzas y aniquilar las del enemigo'”. Es fácil encontrar otras referencias a esta intención de aniquilamiento. Por ej. en el número de agosto/75 de la misma revista, el artículo “La batalla es siempre” está lleno de menciones a este objetivo.

Tampoco se andaban con chiquitas algunos civiles integrantes o partidarios del Gobierno. La cosa venía de lejos. En una encuesta sobre como actuar con la subversión que publicó la revista Las Bases el 16 de abril de 1974, las respuestas decían que había que “dar leña”, instaurar la “pena de muerte”, “matarlos”, “fusilarlos”[23]. Desde 1971 esta revista se anunciaba como órgano oficial del Movimiento Nacional Justicialista y seguramente el resultado de la encuesta refleja el pensamiento de un sector del movimiento.

Algunas expresiones eran aún más explosivas. Juan Alfredo Muciaccia que era Secretario General de la Juventud Peronista de la República Argentina, la famosa Jotaperra, decía “…El enemigo del peronismo es la Tendencia, que asesina, que critica, que hoy se dio el lujo de criticar al General Perón. Pero mejor no hablar del enemigo. Al enemigo se lo aniquila…”[24]

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El Brigadier Lacabanne asume la intervención de Córdoba

Y había funcionarios que no se quedaban atrás. El Brigadier Raúl Lacabanne, interventor federal de Córdoba, decía en una entrevista publicada por la revista El Caudillo del 3 de diciembre de 1974: “Es evidente que cuando se trata de un enemigo de la Patria, un enemigo de lo más sagrado, que es el pueblo, merece estar muerto. Nosotros no queremos la muerte de nadie, pero esto es una guerra y al enemigo hay que aniquilarlo.”[25]

Aún más brutal en su expresión, el diputado Alberto Stecco, por entonces vicepresidente del bloque del Frejuli, el 18 de marzo de 1976, pocos días antes del golpe y en un homenaje a José Rucci decía: “Que no vaya a ocurrir que, cuando llegue la hora del castigo a los asesinos que hacen correr la sangre por nuestras calles, alguien salga en su defensa.  Hay que perseguirlos hasta sus guaridas y matarlos como a ratas, porque no merecen vivir en este suelo”[26].

 No se quedaba atrás Tomás Vottero, por entonces Ministro de Defensa, quién en una

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Tomás Vottero, Ministro de Defensa

conferencia dictada en la escuela de guerra el 16 de diciembre de 1975 decía, refiriéndose a la subversión, “Es determinación del gobierno no dejar de hacer nada de lo que esté dentro de nuestras facultades y de nuestro poder de decisión, hasta alcanzar su más completo exterminio“.

Tanto las  palabras del diputado Stecco como las de Vottero, son mencionadas en innumerables sitios y artículos que defienden el Proceso Militar[27]. Incluso fueron usadas por Videla en su defensa[28] y lo mismo hizo Astiz[29]. Sin embargo, este uso para exculpar a los crímenes del Proceso Militar no les quita veracidad. Es válido preguntarse si estos dichos y otros citados antes no reflejan cual era el sentimiento y el propósito de algunos (¿muchos?) de los que formaban parte de aquel gobierno.

Lo de Vottero es particularmente grave, ya que como Ministro de Defensa presidía  el Consejo de Defensa creado por el decreto 2770/75[30]. Este Consejo, emitió en Octubre su Directiva Secreta 1/75[31], la cual asignaba a las Fuerzas Armadas la misión de ejecutar“..la ofensiva contra la subversión, en todo el ámbito del territorio nacional, para detectar y aniquilar las organizaciones subversivas..”.  Como se ve, se habla aaui de aniquilar las organizaciones subversivas y no solo de aniquilar el accionar.  Más aún, al describir las acciones a realizar indica que deben tender, entre otras cosas, a “Aniquilar los elementos constitutivos de las organizaciones subversivas…”. En otras palabras se debía aniquilar a sus integrantes.

Esto prueba que al menos uno de los integrantes del Gabinete de Ministros de entonces, compartía el objetivo de aniquilar a los elementos constitutivos de las organizaciones subversivas y no solamente a su accionar. ¿Se puede creer que el resto de los miembros del ejecutivo de ese momento (Luder, Cafiero, Ruckauf etc) ignoraban los términos de esa Directiva?

Viéndolo hoy, llama la atención tanto uso del verbo aniquilar. Pero en realidad este tenía larga tradición en el discurso de Perón y el peronismo. Basta recordar que la Orden General No1 (Prevención –Represión) firmada por el presidente Juan Domingo Perón en abril de 1952, encargaba a los poderes nacionales y provinciales, la CGT y las ramas masculina y femenina del partido peronista, “la misión de aniquilar a las fuerzas adversarias, dirigentes y perturbadoras, con todos los medios y con la mayor energía y decisión, ante cualquier preparativo o intento de alteración del orden público”.[32]

Todavía más notorio, en el famoso discurso del 31 de agosto de 1955, aquel del cinco por recuerdosuno decía Perón: “Y también que sepan que esta lucha que iniciamos no ha de terminar hasta que no los hayamos aniquilado y aplastado.” Y otras lindezas como “Aquel que en cualquier lugar intente alterar el orden en contra de las autoridades constituidas o en contra de la ley y la Constitución ¡puede ser muerto por cualquier argentino!”[33]

 Aunque no había necesidad de remontarse tan atrás para encontrar en boca del general, como gustan llamarlo sus seguidores, palabras de este tenor. Baste recordar las que pronunciara en ocasión del ataque por parte del ERP a la guarnición militar de Azul el 19 de enero de 1974.

Al día siguiente, Perón apareció en cadena nacional con uniforme de Teniente General, grado al que había sido “ascendido” meses antes, después de su reincorporación al Ejercito del cual había sido expulsado en 1955 a pedido de un tribunal de honor como conté anteriormente. En su discurso, además de defenestrar al Gobernador de la Provincia, considerado simpatizante de la izquierda peronista ( a pesar de que el ataque no había sido responsabilidad de

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Perón en cadena nacional después de los hechos de Azul

Montoneros), el general hablo por primera vez de aniquilar al terrorismo de cualquier forma: Aniquilar cuanto antes este terrorismo criminal es una tarea que compete a todos los que pretendemos una patria justa, libre y soberana…”[34]

Dos días después Perón dirigía una carta[35] a la guarnición de Azul donde, entre otras cosas decía: “Teniendo en nuestras manos las grandes banderas o causas que hasta el 25 de mayo de 1973 pudieron esgrimir, la decisión soberana de las grandes mayorías nacionales de protagonizar una revolución de paz y el repudio unánime de la ciudadanía hará que el reducido numero de psicópatas que van quedando, sea exterminado uno a uno para bien de la Republica.”. Notar que aquí directamente prometía el exterminio de todos y cada uno de los psicópatas, como se refería a los guerrilleros.

Conclusión:

De acuerdo a todo lo dicho, está claro que el ánimo de aniquilamiento o exterminio no se inició con los famosos decretos. Tiempo atrás militares y civiles, de un lado y de otro, ya hablaban de ello, preanunciando lo que ocurriría.

Con gran facilidad se pasaba de la idea de aniquilar el accionar a aniquilar o exterminar a las personas. El mismo Perón, siendo Presidente, cayó en este exceso, con la enorme influencia que su palabra tenía en ese entonces entre sus seguidores.

En realidad, al hacerlo repetía ideas que ya había manifestado durante su gobierno anterior. Integrantes del gobierno o del partido justicialista se expresarían públicamente con los mismos conceptos.

En discursos e incluso en documentos oficiales, el entonces Ministro de Defensa avaló la idea del aniquilamiento de las personas. Resulta imposible pensar que el resto del gobierno y del partido gobernante ignorara esta postura.

La justicia exculpó a los funcionarios del gobierno justicialista de toda responsabilidad por la represión indiscriminada y los excesos cometidos, aceptando el criterio de que se había ordenado “aniquilar el accionar” y no las personas y hacerlo por medios legales.

Sin embargo, en mi opinión y a la luz de todo lo relatado, resulta claro que tanto Perón, como muchos integrantes del gobierno y/o del partido peronista tuvieron una enorme responsabilidad política y moral, en los terribles hechos ocurridos en el país en aquellos años.


El concepto es muy antiguo, tanto que este viejo refrán se inspira en una frase de Oseas, uno de los profetas menores del antiguo testamento:  “Si siembran viento,
cosecharán tempestades” (Oseas, 8,7)

[1] Según M.Franco (Un enemigo para la Nación – FCE, Buenos Aires 2012, p.135) el decreto no aparece ni en el Boletín Oficial ni en los Anales de la Legislación Argentina, pero fue divulgado en forma vaga por la prensa de la época. Según el sitio del Proyecto Desaparecidos este decreto, al igual que el 2772/75 del que hablaremos más adelante se conoció cuando los publicó el diario La Prensa el 24/09/83 (www.desaparecidos.org/arg/doc/secretos/aniq75.html)

[2] D. Gutman, Sangre En El Monte – La Increíble Aventura Del ERP En Los Cerros Tucumanos, Sudamericana, 2012

[3] Algunos autores consideran el dictado de este decreto y los posteriores como una concesión del gobierno peronista a los militares. Sin embargo también pueden interpretarse como un paso más en una escalada represiva gubernamental  desarrollada en los años previos (ver M.Franco, obra citada, pag.134)

[4] En Perón y la triple A (Sudamerica, 2015), S.Bufano y L.Teixido mencionan con algún detalle las innumerables acciones perpetradas por grupos como el Comando de Organización, la Concentración Nacionalista Universitaria, custodios sindicales y otros contra militantes o sospechados de pertenecer a grupos de izquierda, aún a aquellos que no tenían ninguna relación con la actividad armada.

[5] Ver por ejemplo Clarín del 19, 26, 28/07, 1/08, 2, 3, 4/09/75

[6] Según M. Saenz Quesada (Isabel Peron,  1ª.Ed, Buenos Aires, Planeta, 2003  pag.355) “podía decirse que el PJ proponía a sus mejores hombres..”

[7] “el “ultraverticalista” brigadier mayor (re), Raúl Oscar Lacabanne, quien provenía de las filas más reaccionarias del “clan” López Rega”  según Alicia Servetto (Tensiones y contradicciones del tercer gobierno peronista en Córdoba, 1973-1976 Publicado en: César Tcach (coord.), Córdoba Bicentenaria: claves de su historia contemporánea, Córdoba: Centro de Estudios Avanzados y Editorial de la Universidad Nacional de Córdoba) “Una decisión muy aplaudida fue el relevo del interventor en Córdoba, “el loco Lacabanne”, famoso por los métodos fuera de la ley con los que imponía el orden”. M. Saenz Quesada, obra citada, pag.356.

[8] Ver por ej. M .Saenz Quesada, obra citada,  pag 355 y siguientes.

[9] Tratada en detalle en el libro de C. Reato, Operación Primicia, Sudamericana, 2010, de donde se toma la información sobre este hecho.

[10] Entrevistas a Jorge R.Videla, en C.Reato – Disposición Final: La confesión de Videla sobre los desaparecidos, Penguin Random House, 2012.

[11] idem

[12] Testimonio de Italo Luder el 22/4/85 consultado en memoriadebida.org/content/luder-italo el 12/12/2013

[13] “Al ser interrogados en la audiencia los integrantes del Gobierno Constitucional que suscribieron los decretos 2770,2771 y 2772, del año 1975, doctores Italo Argentino Luder, Antonio Cafiero, Alberto Luis Rocamora, Alfredo Gómez Morales, Carlos Ruckauf y Antonio Benítez, sobre la inteligencia asignada a dichas normas, fueron contestes en afirmar que esta legislación especial obedeció fundamentalmente a que las policías habían sido rebasadas, en su capacidad de acción, por la guerrilla y que por “aniquilamiento” debía entenderse dar término definitivo o quebrar la voluntad de combate de los grupos subversivos, pero nunca la eliminación física de esos delincuentes.“ Fallo de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal de la Ciudad de Buenos Aires del 9 de diciembre de 1985, Causa nº 13/84

[14] Fallo Causa nº 13/84

[15] El decreto 158/83 que ordeno el juicio a los integrantes de las juntas militares que actuaron durante el proceso se refirió solo a los hechos ocurridos a partir del golpe, sin incluir a los delitos durante la represión bajo el gobierno constitucional.

[16] Página 12, 5/11/06, Qué hay detrás del pedido de captura de Isabelita http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-75705-2006-11-05.html

[17] La Nación, 16/1/2007 – Un trato cortés que alivió el mal momento consultado en http://www.lanacion.com.ar/875595untratocortesquealivioelmalmomento

[18]Triple A: la justicia española rechazó la extradición de Isabel Perón Triple A – cable de Telam del 28/4/2008 consultado en http://desaparecidos.org/notas/2008/04/triple-a-la-justicia-espanola.html

[19] F. López – María Estela Martínez de Perón no será citada a declarar por delitos de lesa humanidad – La Nación 21/3/2016

[20] Citado por M.Franco, Un enemigo para la Nación – FCE, Buenos Aires 2012, p.117

[21] citada por Sáenz Quesada M., La primera presidente: Isabel Perón. Una mujer en la tormenta, Penguin Random House

[22] la colección completa de esta revista puede consultarse en el sitio Ruinas Digitales, http://www.ruinasdigitales.com/blog/revista-evita-montonera-coleccion-completa/

[23] Citado por H.Cucchetti, « Redes sociales y retórica revolucionaria: una aproximación a la revista Las Bases (19711975)», Nuevo Mundo Mundos Nuevos [En linea], Debates, puesto en línea el 13 de octubre 2008, consultado el 22 de abril de 2016. http://nuevomundo.revues.org/43252

[24] Citado por J. Zicolillo La Era De Los Culatas – La Derecha Peronista Y El Patoterismo Sindical, Javier Vergara, 2013

[25] Citado por M.Larraquy, Los 70. Una historia violenta, Aguilar, 2013

[26] Resaltado nuestro. Alberto Stecco era un diputado de extracción gremial perteneciente al sector “verticalista”. Curiosamente, en años recientes participó del acto en el que la ex presidente Cristina Fernandez inauguró el busto de Campora en la Casa Rosada (Fue un sinónimo de la lealtad a Perón, Página/12, 14/11/2008). También se lo vio en La Plata en el Tedeum del 25 de mayo de 2010, cuando los kirchneristas abominaban del entonces Cardenal Bergoglio (ver por ej. Cristina Kirchner participó del Tedéum en la Basílica de Luján, Zona Norte diario on line del 25/5/2010, consultado en http://www.zonanortediario.com.ar/despachos.asp?cod_des=10692&ID _Seccion=164 ). En ambos casos estuvo rodeado de numerosos militantes y funcionarios, simpatizantes de aquellos a quienes había pedido “matar como ratas”.

[27] ver por ej. H.Guglielmone y J.P. Mones Ruiz – Guerra Revolucionaria ¿Quiénes Tienen Que Pedir Perdón? en http://pacificacionacionaldefinitiva.blogspot.com.ar/2013/10/guerra-revolucionaria-quienes-tienen.html#more . Este artículo esta reproducido en muchos otros lugares.

[28] Ver C.Reato Disposición final, citado anteriormente

[29] ver Actuamos en defensa del Estado y la nación, Pagina/12, 1 de marzo de 2010

[30] Tomás Vottero fue Ministro de Defensa entre el 16/9/75, al asumir Luder interinamente el gobierno, y el 15/1/76. Falleció en 1978.

[31] Consultada en http://www.desaparecidos.org/nuncamas/web/document/militar/175.htm

[32] Ver F. Luna, Perón y su tiempo – II – La comunidad organizada, Sudamericana, 1985; H.Gambini, Las órdenes secretas de Perón, La Nación, 27/05/2002. Resaltado nuestro.

[33] Resaltado mío. El discurso completo puede leerse por ejemplo en http://constitucionweb.blogspot.com.ar/2009/10/ycuandounodenosotroscaigacaeran.HTML.

[34] Ver por ej.  G. Braslavsky – Cuando Perón habló de “exterminar uno a uno” a los guerrilleros – Clarín, 18/01/2009

[35] Se puede leer por ej. en http://www.elhistoriador.com.ar/documentos/vuelta_de_peron/carta_peron_efectivos_guarnicion_azul.php

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