PERÓN CONSPIRADOR CONTRA YRIGOYEN

UN DISCURSO DE CRISTINA
LA “LÍNEA YRIGOYEN-PERÓN”
OPINIONES DE JUVENTUD
PERON Y LA REVOLUCION CONTRA YRIGOYEN
PERÓN EN LA CONJURA DE URIBURU
UN CAMBIO DRASTICO
INTEPRETACIONES CAPRICHOSAS
CONCLUSIONES

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Cristina Fernandez mostrando la maqueta de la Plaza de la República – Foto DyN – publicada en diario Tiempo Argentino

UN DISCURSO DE CRISTINA: En un reciente acto de homenaje a Perón en el aniversario de su muerte la Presidente pronuncio un largo discurso. Entre otros temas se refirió a Perón  y al ex presidente radical Hipólito Yrigoyen, calificando a ambos como “los dos grandes líderes populares” de la Argentina[1]. Ofreció además al gobierno de la Ciudad de Buenos Aires sendas imágenes de ambos líderes políticos para ser instaladas en la Plaza de la República. Mencionó también las acusaciones de estupro que sufrió Perón después de su caída, pero esta es otra historia.

LA “LÍNEA YRIGOYEN-PERÓN”: No me interesa discutir aquí los méritos estéticos de los monumentos propuestos sino aclarar algunos aspectos de la presunta identificación entre ambos ex-presidentes.

Los intentos de identificarlos vienen de antiguo y quizás haya sido el propio Perón quién los inició. Así, en Julio de 1945, cuando formaba parte del gobierno de facto como Vicepresidente, Ministro de Guerra y Secretario de Trabajo, comenzaba a mostrarse simpatizante del líder radical y decía[2]:“…Me toca a mí enfrentar a los mismos enemigos que enfrentó Yrigoyen…”[3].

Más tarde, el 14 de diciembre de 1945, iniciando su campaña electoral decía en un acto “…de la política tomamos inspiración yrigoyeneana porque Yrigoyen representa la fuerza más pura de la política argentina. El fue el primero que se acordó que en este país había pobres y el fue también el primero que se cuadró frente a la oligarquía para privarla de sus privilegios…”[4]

Por aquella época Perón comenzaba a reunir apoyos de distintos orígenes, entre ellos ex dirigentes radicales que formaron la Unión Cívica Radical Junta Renovadora en su apoyo y los integrantes de la agrupación yrigoyenista FORJA. Incluso trató de acercarse a Amadeo Sabattini, el mítico dirigente radical de Córdoba. La reivindicación de la memoria de Yrigoyen  no parece entonces desinteresada.

Más tarde, en un discurso de 1953, en el apogeo de su poder, decía: “Yo recuerdo que el presidente Yrigoyen fue el primer presidente argentino que defendió al pueblo, el primero que enfrentó a las fuerzas extranjeras y nacionales de la oligarquía para defender a su pueblo. Y lo he visto caer ignominiosamente por la calumnia y por los rumores.[5]

Años después, añadiría: “En la medida en que era un estadista independiente, un paisano de convicciones firmes, honesto, de esos que a uno le dan la mano y es como si firmaran un contrato, que empeñaba la palabra con mayor significación que un documento (…) Yrigoyen era un gran hombre”[6]

Por otro lado, ya en 1948 el ex forjista Raul Scalabrini Ortiz publicaba el folleto “Yrigoyen y Perón, identidad de una línea histórica”, en el cual planteaba una continuidad histórica entre ambos dirigentes populares.

Ya en el exilio, Perón sostendría la existencia de dicha “línea histórica”: Vea, hay dos líneas históricas en el país, con referencia a los hombres de gobierno: la línea hispánica y la línea anglosajona. Eso se ve desde el primer gobierno patrio en adelante. Todos los que presidieron el país en nombre de la línea anglosajona fueron masones, desde Posadas, primer director supremo, Alvear, etc. Sólo hay tres que no fueron masones: Rosas, Yrigoyen y Perón. Los demás han sido masones. Es decir que la línea hispánica, que es la línea nacional —porque la otra es la línea colonial—, está representada también por Yrigoyen, que es un hombre de mi línea.”[7].

Algo similar, aunque sin la peculiar referencia a la masonería[8], diría a su biógrafo Enrique Pavón Pereira “Hay dos líneas en el país con referencia a los hombres de gobierno, la línea hispánica y la anglosajona. O si se prefiere la nacional y la colonial. Esto no se inicia con Rosas e Yrigoyen, pero son ellos quienes asumen dichas posiciones con mayor congruencia.”[9]

De modo que hoy es un lugar común hablar de una línea histórica “nacional” que vincularía a Yrigoyen y Perón y en la que generalmente se incluye a Rosas[10], muchas veces a San Martín y en ocasiones a otros personajes históricos. Por ejemplo H. Brienza, autor  de la biografía “El loco Dorrego”, sugiere incluir a este en el listado[11].

A veces, se llega a extremos que lindan con el ridículo, como cuando el actual vicepresidente mencionó en el aniversario de la Batalla de Obligado, que “el proyecto “inclusivo” fue el que nació a partir de “figuras trascendentes” que “marcaron a fuego la historia del país y a los argentinos”. Añadiendo que “Por supuesto, esas figuras contemplan a San Martín, Rosas, Perón, Yrigoyen y Néstor Kirchner, el hombre que refundó la Argentina en el 2003”[12]

PERON EN 1925
Perón en 1925

OPINIONES DE JUVENTUD: Vale la pena aquí recordar que en vida de don Hipólito, Perón no parece haber sentido por él ninguna simpatía. Si bien más tarde diría haberlo votado en 1916, unos años después, en carta a sus padres lo cubriría de improperios[13].

Este texto de 1921 no tiene desperdicio “…con respecto al desgraciado del peludo, que desgraciadamente para el país le llaman presidente cuando debía ser un anónimo chusma, como realmente lo es te contaré su última hazaña, propia de un cerebro desequilibrado, de un corazón marchito por que en él no se hace presente un solo átomo de vergüenza ni de dignidad, porque solo un anarquista falso y antipatriota puede atentar, como atenta hoy este canalla contra las instituciones más sagradas del país, como es el Ejército [ilegible] con la política baja y rastrera, minando infámemente un organismo puro y virilmente cimentado que ayer fuera la admiración de Sud América cuando contaba con un presidente que era su jefe supremo y que tenía la talla moral de un Mitre o un Sarmiento….. Todo ese legado honroso y sagrado lo ha destruido este canalla, con su gesto y su acción más digno de un ruso anarquista, que de un criollo.”

Obsérvense los calificativos que aplica Yrigoyen y su política: desgraciado, chusma, desequilibrado, corazón marchito,  falso y antipatriota, política baja y rastrera, infámemente, canalla, ruso anarquista

PERÓN Y LA REVOLUCION CONTRA YRIGOYEN: Por otro lado, es bien conocido el hecho de haber participado en el complot que llevó al  derrocamiento del viejo líder radical, como evidencia una foto bastante difundida en que se lo ve junto al General Uriburu a su llegada a la casa de gobierno.

Uriburu llegando a la Casa Rosada el 6 de septiembre de 1930 - a su lado el Capitán Perón
Uriburu llegando a la Casa Rosada el 6 de septiembre de 1930 – a su lado el Capitán Perón

Más aún, el mismo Perón había escrito en Enero de 1931 y a pedido del entonces Tcnel. Sarobe, un relato titulado  “Lo que yo vi de la preparación y realización de la revolución del 6 de setiembre de 1930”[14] donde su participación quedaba muy clara.

J.A. Arredondo escribió un libro dedicado específicamente al tema[15]. Como señala, la participación de Perón en el golpe de 1930 fue conocida por los historiadores[16], aunque siempre se la mencionó dentro de trabajos dedicados a dichos sucesos en forma más general .

Su estudio, basado fundamentalmente en el texto de Perón, en las Memorias de Sarobe, en declaraciones judiciales de Sarobe y del Tcnel. Descalzo y otros documentos de la época, aclara en toda su magnitud la intervención de Perón en la caída del gobierno constitucional en 1930.

No vale la pena acá repetir ni en detalle ni cronológicamente la actuación de Perón en el complot, la cual está minuciosamente descripta por Arredondo, quien parte de suponer fidedigno el relato realizado por el mismo Perón. Dicho relato se puede encontrar, entre otros escritos de Perón, en infinidad de sitios de Internet.

Es útil, sin embargo, contrastarlo con las afirmaciones posteriores del mismo Perón para mostrar la mezcla de ocultamientos, verdades a medias y mentiras con que hablaría de su actuación en 1930, a fin de mantener la ficción de su identificación con Yrigoyen.

En un discurso de julio del 1953 Perón intentaría justificar su participación diciendo  “…Yo en esa época era un joven y estaba contra Yrigoyen porque hasta mí habían llegado los rumores, porque no había nadie que los desmintiera y dijera la verdad…”[17].

Más tarde, en entrevistas con Tomás Eloy Martínez que dieron origen al libro Las Memorias del General diría “…Yo fui uno más, entre los muchos que se comprometieron. Lo hice sobretodo por espíritu de cuerpo…”[18] Y seguirá tratando de excusarse: Yo era capitán en aquella época. No entendía mucho de estas cosas… Estaba en la Escuela Superior de Guerra. Dentro del Ejército se produjo un movimiento de opinión generalizado al que nadie escapó. Todos estábamos más o menos comprometidos….Hasta entonces mi vida se había reducido a los trabajos y estudios propios de la profesión … Se trataba de una revolución militar y por espíritu de cuerpo, todos los que estábamos en la Escuela de Guerra la apoyamos…[19]

En esto último, para disimular su responsabilidad Perón miente[20] descaradamente. En efecto, desde Enero de 1929 revistaba en el Estado Mayor del Ejército, como ayudante del subjefe de ese organismo, coronel Francisco Fasola Castaño, y no en la Escuela de Guerra[21].

En realidad, cuesta creer que un hombre con la agudeza política y preparación de Perón, que reconocen aún sus adversarios, se dejara llevar por “rumores”  o por “espíritu de cuerpo”. Ya no era un joven cadete o un subteniente recién egresado sino un capitán egresado de la Escuela Superior de Guerra.

Según la fecha de nacimiento “oficial” (8 de Octubre de 1895) Perón tenía casi 35 años. Según otra fecha, que podría ser real, su edad sería de 37 años. Dice Galasso (obra citada) “La información relacionada con el nacimiento y la familia de Juan Domingo Perón aparece signada, en la mayor parte de  las biografías por varias inexactitudes. Estas se originan» a veces, en errores de investigación pero en general se trata de datos falsos difundidos por él mismo.” Sin embargo las justifica ya que “ Se trata de mentiras» es cierto, pero mentiras “con fundamento”, provocadas por situaciones que podríamos calificar, usando lenguaje jurídico, como “de necesidad”…. no se trata de mentiras dirigidas a ocultar sucesos subalternos, ni tampoco o inventar acaecimientos que proporcionen beneficios” Tanto este como otros aspectos de la vida de Perón (y también de la de Eva Perón) están llenos de dudas y versiones encontradas.

También miente Perón al decirle a Tomás Eloy Martinez “Fueron los jefes, de teniente coroneles para arriba, los que nos conversaron a los oficiales jóvenes. A mi me conversó el Coronel Descalzo, que era profesor de la Escuela”, refiriéndose a su antiguo Jefe y amigo el Teniente Coronel Bartolomé Descalzo.

Con esto intenta minimizar su actuación reduciéndola a los últimos días del golpe, cuando efectivamente colaboró en forma directa con Descalzo. Como se verá, las cosas sucedieron en forma totalmente distinta.

En 1915 Perón es ascendido a Teniente y destinado al Regimiento 12 en Santa Fe donde pasa a revistar a las ordenes del entonces Capitán Bartolomé Descalzo, de quien diría: “Ahí formé mi personalidad (…)  tuve la inmensa fortuna de prestar servicios a las órdenes de un capitán como deben ser todos los capitanes. (…)Bartolomé Descalzo. (…) una verdadera institución, un hombre probo y un profesional laborioso e inteligente. Siempre he pensado que Todo aquello que hice en mi vida debe ser acreditado, en gran porcentaje, a la cuenta de ese capitán ” 
Tanta era la amistad entre Perón y Descalzo que este fue quien le presentó a su primera esposa, Aurelia Tizón, y fue testigo de su boda (N.Galasso, obra citada). Sin embargo, la amistad de Perón y descalzo no terminaría bien.

PERON EN LA CONJURA DE URIBURU: Como el mismo relata, la participación de Perón comienza en una reunión en casa del hijo de Uriburu, ocurrida a fin de junio de 1930, donde además del General y el dueño de casa solo están otros tres oficiales, los entonces mayores Solari y Sosa Molina y el Capitán Lucero.

Estos tres oficiales  estarían posteriormente estrechamente vinculados a Perón: Franklin Lucero sería Ministro de Guerra entre 1949 y 1955; José H. Sosa Molina, sería sucesivamente Ministro de Guerra y de Defensa y Ángel Solari, llegó a Comandante en Jefe del Ejercito y como tal reprimió la sublevación de Menéndez en 1951,  por lo que fue condecorado y, paradójicamente, poco después pasado a retiro (Potash, obra citada)

Perón manifiesta en varias partes de su relato su disgusto con la desorganización del movimiento, con las figuras que rodean al General Uriburu y con las ideas de este, que pretendía realizar un golpe puramente militar, sin participación de sectores civiles y orientado a “…una modificación de la Constitución Nacional, a fin de que gobiernos como el de entonces no volvieran a presentarse”[22]. También explica su discrepancia con la negativa a acercar a la conspiración a los sectores afines al General Justo y a la participación de civiles

El General José Felix Uriburu
El General José Felix Uriburu

Sin embargo mantiene el respeto por la figura de Uriburu: “…. era el hombre que siempre conocí, un perfecto caballero hombre de bien, hasta conspirando. Su palabra un tanto campechana y de franqueza evidente me había impresionado bien. Veía en él un hombre puro, bien inspirado y decidido a jugarse en la última etapa, la carta más brava de su vida.”

Más tarde participara en otras reuniones “restringidas”, como por ejemplo la del 17 de julio en la que solo están Uriburu, los Tcnles. Alzogaray y Molina, los Mayores Allende, Ramírez y Solari y el mismo Perón.

El entonces Tcnel. Álvaro Alzogaray es uno de los principales destinatarios de las críticas de Perón. Muy allegado a Uriburu y afín a sus ideas corporativistas, después del golpe sería Jefe de la Casa Militar.
Venía de una familia de tradición militar desde las guerras de la independencia. Fue padre del General Julio Alsogaray, que encabezó el derrocamiento de Arturo Illia, y del Capitán Ingeniero Álvaro Alsogaray, quizás el más importante representante del liberalismo económico argentino en la segunda mitad del siglo XX.
También abuelo de la Ing. María Julia Alsogaray, Ministro del gobierno de Carlos Menem, y del montonero Juan Carlos “el hippie” Alsogaray, muerto en 1976.
Juan Bautista Molina, por entonces Teniente Coronel, era uno de los colaboradores más cercanos de Uriburu. Volcado cada vez más a las ideas nacionalistas e incluso filonazis, fue promotor de la Legión Cívica y precursor de la Alianza Libertadora Nacionalista. En 1936 conspiró sin éxito contra Justo y, ya General, fue pasado a retiro por Ortiz. En 1941 dirigió una conspiración contra el gobierno de Castillo (Potash, obra citada)
El entonces mayor Emilio Ramirez sería posteriormente uno de los principales integrantes del GOU y tendría importante participación del golpe del 43. Más tarde se convertiría en fuerte opositor a Perón. (Potash, Obra citada).

Vale la pena contar la posición de Perón en esta reunión: “..exprese franca y libremente mis ideas al respecto; dije en primer término…la necesidad de organizarse porque hasta ahora éramos un conglomerado de hombres con buenas ideas, que se destruían solas en inútiles discusiones … porque no se ponían nunca en ejecución. Era…necesario dar formas orgánicas a la agrupación…formar un Estado Mayor…en forma de asegurar la realización del movimiento que no podía estar librado a las decisiones de un solo hombre. El General aprobó absolutamente mi indicación… hablé sobre la forma de reclutar personal por un sistema de infiltración… poner células en cada unidad y que ellas solas se multiplicaran, siguiendo siempre atento a la propaganda. También se aceptó el temperamento y luego entregué….un trabajo donde detallaba el sistema en cuestión…el punto que yo consideraba más decisivo… la unión de nuestra agrupación con otras… que existían. Hice una disertación sobre la…necesidad de atraerlas,… los irigoyenistas se mantenían evidentemente unidos y los antirigoyenistas ….estábamos divididos en varias fracciones. Esa propuesta mía no encontró acogida favorable y se me dijo que no convenía aún buscar la unión de esas agrupaciones, ellas caerían solas después, cuando se les hubieran minado los cimientos…”

No puede dejar de sorprender que un joven Capitán que, según sus propias palabras, “…No entendía mucho de estas cosas…” tenga tanto protagonismo en reuniones donde solo participa un grupo reducido de oficiales y prácticamente todos ellos de mayor graduación. Nuevamente el relato de Perón desmiente a sus posteriores excusas.

A pesar de que su descontento con la marcha de la conspiración, Perón sigue participando activamente de la misma y reclutando oficiales para participar en ella. Perón menciona explícitamente, entre otros, a su amigo el Capitán Camilo Gay.

Se trata de Camilo Ángel Gay, tío del Coronel Camilo Arturo Gay, quien fuera asesinado, al igual que su esposa, en el ataque del ERP al Regimiento C10 de Azul a comienzo de 1974. Quizás esto haya influido en el gran enojo de Perón con este hecho (ver M.Urriza, El Perón que conocí, Ediciones Continente, 2004 )

También a su “querido amigo y primer Capitán, Teniente Coronel Descalzo”. En realidad, desde la primera reunión se le había pedido hablar con Descalzo pero recién lo haría a principio de Agosto.

Sin embargo, a pesar de desear el derrocamiento de Yrigoyen, Descalzo se negó a participar manifestándole su desacuerdo con las personas que rodeaban a Uriburu y aduciendo un futuro viaje a Europa.

Dice Perón: “El teniente coronel Descalzo, en un segundo, me había dicho lo que yo había necesitado dos meses para convencerme. Me dio una serie de consejos personales todos muy sabios y que yo recogí con el agradecimiento de mi gran amistad, a este hombre tan honrado, tan íntegro y tan caballero. Salí de la casa do este gran amigo convencido de que tenía razón en todo y que tenía naturalmente sobrados motivos para no embanderarse en esa tendencia a todas luces interesada y donde alrededor de un hombre puro se agitaban bajas pasiones”.

O sea, el mismo Perón desmiente en forma indudable su afirmación posterior según la cual “…me conversó el Coronel  Descalzo.”  Este, en su declaración en el sumario que le iniciaran en 1931 por orden de Uriburu, confirmaría que fue Perón quién hizo inicialmente contacto con él y no al revés[23].

Durante los meses de julio y agosto, Perón participa de la conjura con un rol importante: recluta a otros oficiales, forma parte del Estado Mayor, participa en diversas reuniones y da su opinión en las mismas, presenta planes escritos etc.

Finalmente es separado del Estado Mayor y se le asigna la misión de participar de la sublevación de la Escuela de Suboficiales, en la que había servido durante varios años. Para ello debía ponerse bajo las órdenes del Tte.Cnel. Cernadas, pero al presentarse al mismo se lleva la sorpresa de que este no sabía nada del tema.

De dicho Estado Mayor participaban varios oficiales que serían más tarde estrechos colaboradores de Perón como los ya mencionados Solari y Sosa Molina y su futuro Ministro de Obras Públicas Juan Pistarini. Otros, como Juan N. Tonazzi y Emilio Ramírez, terminarían siendo sus opositores

A pesar de todo su descontento, que expresa repetidas veces, Perón decide seguir trabajando en la conspiración y dedicarse a la sublevación de la Escuela de Suboficiales: “…queriendo servir de la mejor manera a la revolución y agotar los medios antes de desistir de esta arriesgada empresa, me puse en campaña, para averiguar qué se podía hacer.”

Analizando la misión encomendada concluyen que “…la misión que se nos encomendaba era demasiado difícil de cumplir y que en el mejor de los casos, podría preverse…sería de caracteres cómicos más bien que trágicos. La acción nuestra, estaba indiscutiblemente destinada a terminar en uno de los calabozos de aquel instituto.”

Cernadas intenta reunirse con Uriburu para aclarar esta situación, pero no lo logra, por lo que ambos “…desde ese momento nos consideramos desligados de nuestra común obligación y cada uno tomó por su lado, el partido que creyó conveniente.”

Es entonces que el 3 de septiembre, sólo tres días antes del golpe, Perón se apersona al Tcnel. Alzogaray, para manifestarle su descontento y su decisión de apartarse de la conspiración: “…desde los primeros días en que se pensó en un movimiento armado, me puse al servicio de esta causa, no de los hombres que la dirigen. He colaborado honradamente, sin ningún interés personal, puesto que nada puedo ganar y en cambio lo expongo todo… He estado siempre decidido a jugarme todo por el todo. No puede haber nada más justo que exija en compensación de todo ello, por lo menos que se me tenga un poco de consideración y seriedad para tratarme…. Por la afrenta gratuita de mi expulsión del E. M., por la falta de seriedad y de conciencia que demostraron al encargarme una misión como la que me dieron, porqué no tengo la menor seguridad de mi persona, porqué veo desde hace mucho tiempo que la dirección de este asunto está en las peores manos que pudieran elegirse, es que he resuelto separarme de Ustedes….me había dispuesto a colaborar en una causa, que sigue siendo la misma para mí, pero estoy desconforme con los hombres que la dirigen y me separo de ellos….. Debo hacerle presente que aunque esté separado de Ustedes, el día que se produzca el movimiento cooperaré en cualquier forma a su éxito y que jamás estaré contra Ustedes sea cualquiera la situación y la causa. Y si la fortuna me abandona en el momento oportuno empeño mi palabra que juntaré en la calle a los civiles que quieran seguirme y al frente de ellos marcharé a la casa de gobierno”.

Como se ve, Perón está sumamente convencido de la empresa de derrocar a Yrigoyen. En muchos párrafos insiste en la necesidad de dejar de lado las divisiones para trabajar contra lo que llama el enemigo común: No era, en mi opinión, el momento de pensar en aferrarse a teorías y superficialidades, sino de la necesidad de unirse ante el enemigo común.  y “…los irigoyenistas se mantenían evidentemente unidos y los antirigoyenistas que pensábamos en vencer a los otros, estábamos divididos en varias fracciones, caracterizadas por las ideas de los Jefes que las dirigían.”.

A la luz de esto parece insostenible pensar que se trata de un joven e inexperto oficial, que no entendía mucho y se dejaba llevar por el conjunto. De lo que no estaba convencido era de la necesidad de hacerlo en forma inmediata y con un grado de desorganización, a su juicio, enorme : “Teníamos en nuestra contra a los hombres que estaban apurados por producir el movimiento, cuando todos los razonamientos aconsejaban esperar, había aguantado dos años a Irigoyen, tanto más daba que lo aguantara tres o cuatro más.” y “…Nunca en mi vida veré una cosa más desorganizada, peor dirigida ni un caos espantoso como el que había producido entre su propia gente, el comando revolucionario los últimos días del mes de agosto de 1930…”

También era una de sus grandes preocupaciones el  escaso número de oficiales que estaban comprometidos: “…No se había comprometido sino a un número insignificante de Oficiales y ellos eran todos subalternos…Los Oficiales que no habían sido hablados que eran la enorme mayoría, vivían en el mejor de los mundos.”

Nuevamente esto entra en franca contradicción con aquellas afirmaciones posteriores que antes mencionamos “…Yo fui uno más, entre los muchos que se comprometieron. Lo hice sobretodo por espíritu de cuerpo…”  ¿Dónde quedo aquello de “…Dentro del Ejército se produjo un movimiento de opinión generalizado al que nadie escapó. Todos estábamos más o menos comprometidos…” ?  

UN CAMBIO DRÁSTICO: Al día siguiente de su renuncia a la conspiración comienza una nueva historia: El día 4 de setiembre recibí la visita de mi gran amigo y querido Jefe Tcnl. Descalzo y me invitó a que nos reuniéramos en su casa, para tratar un asunto sobre la revolución que se veía venir.”

Parece razonable sospechar, aunque no pueda asegurarse, que Descalzo, simpatizante del grupo que se nucleaba alrededor del General Justo[24], supo que Perón se había separado del grupo de Uriburu y aprovechó para atraerlo a su sector.

Perón aprovecharía esta circunstancia para disimular su participación con aquella frase “A mi me conversó Descalzo.”, con la que oculta su participación anterior durante dos meses.

Vale recordar que se había apartado del sector uriburista por desacuerdo con los Jefes y la organización, por encargársele una acción que juzgaba “… demasiado difícil de cumplir…” . No es que discrepara con el objetivo ya que había dicho que“…el día que se produzca el movimiento cooperaré en cualquier forma a su éxito” y hasta “…juntaré en la calle a los civiles que quieran seguirme y al frente de ellos marcharé a la casa de gobierno”. Nada menos.

Uriburu y Justo en 1931
Uriburu y Justo en 1931

Como se puede seguir en su relato ó en el libro de Arredondo, en los días siguientes Perón acompaña estrechamente a los Tcneles. Descalzo y Sarobe.

Estos consiguen convencer a Uriburu de convocar al apoyo civil, gestionan la movilización de sectores civiles opositores el día del golpe, distribuyen oficiales para dirigir los grupos de civiles que participarán, elaboran un Plan de Gobierno, modifican el manifiesto del futuro Gobierno, del cual Perón se ocupa de hacer copias, comprometen a un gran número de oficiales etc.

Descalzo y Sarobe eran partidarios del General Justo[25] y contrarios a las ideas de Uriburu y quienes los rodeaban, en cuanto a la modificación del sistema político y la Constitución.

El mismo día del golpe Perón acompaña a Descalzo a la Escuela de Guerra donde organizan a los oficiales para dirigir a los grupos de civiles armados que se esperaban y logran que el Regimiento de Granaderos se decida a favor del golpe.

Luego se dirige a la Casa Rosada en un auto blindado y está presente en el arribo de Uriburu (de donde provendría la famosa foto), presencia los disturbios que genera la pueblada y contribuye a resguardar la casa de gobierno, patrulla la ciudad durante la noche evitando desmanes etc.

Al día siguiente del golpe, Perón es designado Secretario Privado del nuevo Ministro de Guerra, el General Francisco Medina.

Vale la pena citar el párrafo final de su relato “La revolución había virtualmente terminado, pero en el espíritu de los que habíamos participado en la preparación y realización quedaba una amarga pena: la mayor parte de los Oficiales no habían intervenido porque no se los había hablado. Como consecuencia de ello las tropas no habían salido de sus cuarteles para apoyar al movimiento sino en una proporción insignificante. En cambio dos Regimientos de Infantería de la Capital estaban francamente opuestos a la revolución, y en Campo de Mayo se sabía que no podía contarse con apoyo alguno.”

Nuevamente, sus palabras se 1931 muestran la falsedad de su posterior afirmación: ”…Todos estábamos más o menos comprometidos…”.

Por otro lado, se incluye entre los que habíamos participado en la preparación y realización” de la “revolución”.

Y termina “ En el Congreso se estaba preparado para repeler la pequeña columna que conducía al General Uriburu, con grandes probabilidades de éxito. Sólo un milagro pudo salvar la revolución. Ese milagro lo realizó el pueblo de Buenos Aires, que en forma de una avalancha humana se desbordó en las calles al grito de “viva la revolución”, que tomó la Casa de Gobierno, que decidió a las tropas en favor del movimiento y cooperó en todas formas a decidir una victoria que de otro modo hubiera sido demasiado costosa sino imposible. Por eso pienso hoy con profunda satisfacción que nuestro pueblo, no ha perdido aún el “fuego sagrado” que lo hizo grande en 120 años de historia.”

Rouquie hace un interesante comentario sobre el “pueblo” al que se refiere Perón. Dice el académico francés  Es verdad que el sentido de la palabra “pueblo” varía consi­derablemente según las preferencias ideológicas de los autores. Pero el testimonio de los documentos fotográficos aclara un poco el problema de la extracción social de los “revolucionarios” o de los manifestantes civiles. La multitud que participa, por ejem­plo, en el saqueo de los diarios yrigoyenistas La Calle y La Época, se compone principalmente de jóvenes de traje, camisa blanca, corbata y sombrero. Se puede afirmar sin riesgo de equivocarse que esos revolucionarios pertenecían a la juventud dorada de Buenos Aires. La presencia de algunos de ellos disfrazados de “escuadristas” mussolinianos —camisa negra y boina— no des­miente la impresión de conjunto…”[26]. Como se ve muy distinto del pueblo que lo seguiría más adelante.

INTEPRETACIONES CAPRICHOSAS: Vale la pena mencionar que mientras estudiamos este tema encontramos un gran número de sitios de internet, artículos y libros que se refieren en forma  errónea, parcial o distorsionada a este tema. En otra entrada nos ocupamos especialmente de este caso que es un ejemplo de la poca seriedad en el tratamiento de estos temas que señalábamos en la Introducción del blog.

CONCLUSIONES: Todo lo anterior permite concluir que:

  1. Juan Domingo Perón manifestó en su juventud una profunda antipatía hacía Hipólito Yrigoyen, como demuestra la carta a sus padres de 1921
  2. Participó activamente a lo largo de dos meses en la conspiración que encabezaba el General Uriburu, tal como el mismo relata en su libro Tres Revoluciones Militares
  3. Como parte de su actividad participó en reuniones restringidas, emitió opiniones, redactó planes, participó del Estado Mayor y recluto a otros oficiales.
  4. Fracasó en su intento de reclutar a su amigo y mentor el Tcnel. Bartolomé Descalzo, quién le manifestó su desagrado por los colaboradores de Uriburu
  5. El 3 de septiembre de 1930, en desacuerdo con la falta de organización del golpe, aunque no con sus objetivos, y con la misión que le había sido asignada renunció a seguir participando.
  6. A pesar de ello manifestó que“…el día que se produzca el movimiento cooperaré en cualquier forma a su éxito” y si fuera necesario “…juntaré en la calle a los civiles que quieran seguirme y al frente de ellos marcharé a la casa de gobierno”  demostrando su entusiasmo por el derrocamiento del presidente constitucional.
  7. Al día siguiente se unió a los Tcneles. Descalzo y Sarobe, colaboradores del General Justo, y participó activamente en las jornadas del golpe.
  8. En 1945 cuando le interesaba conseguir el apoyo de fuerzas provenientes del radicalismo yrigoyenista, comenzó a hablar favorablemente acerca del  caudillo radical.
  9. Para disimular su participación activa en su derrocamiento utilizó una variedad de ocultamientos, verdades a medias y falsedades que se contradicen con su propio relato escrito en 1931.

[1] El discurso completo está en http://www.presidencia.gob.ar/informacion/actividad-oficial/27663.  La presidente también se refirió, entre otras cosas, a las acusaciones de estupro que se hicieron contra Perón, pero esta historia la cuento en otro lado.

[2] citado por Galasso, N. – Perón: Formación, ascenso y caída, 1893-1955 – Ed.Colihue – 2005

[3] En lo que sigue todas las citas textuales están entre comillas y en itálica. Las que corresponden a Perón también en negrita. Los subrayados no están en el original.

[4] Galasso, obra citada

[5] Sebreli, J.J. – Crítica de las ideas políticas argentinas – Sudamericana – 2002

[6] En E.Pavón Pereira – Conversaciónes con Juan D. Perón –  citado por Galasso, Obra citada

[7] Entrevista con Félix Luna en Luna,F. –  El 45 – Hyspamerica – 1984.

[8] Sobretodo si se tiene en cuenta la influencia que tendría Liccio Gelli y la famosa logia Propaganda Due en su retorno y tercer gobierno (Larraquy, M. – López Rega, el peronismo y la Triple A – Punto de Lectura – 2007).

[9] Citado en Sebreli, J.J., obra citada

[10] Sebreli, J.J. – Crítica de las ideas políticas argentinas – Sudamericana – 2002

[11] reportaje en el diario La Capital el 27/5/2007 – consultado en  www.editorialmarea.com.ar/brienza_capital

[12]Cable de TELAM del 20/11/2013 consultado en www.politicaymedios.com/politica/San_Martin__Rosas__Peron _Yrigoyen_y_Nestor_Kirchner__20131120154246.php

[13] Chumbita, H. -Cartas De Perón Sobre  Nacionalismo, Yrigoyen Y Otros Asuntos, Todo es Historia, No.459, Oct.2005

[14] Este texto fue publicado inicialmente por Sarobe como apéndice a sus Memorias (Ediciones Gure, Buenos Aires, 1957) y luego incorporado por Perón en su obra Tres Revoluciones Militares (PERON, 1963).  Se puede consultar, por ej., en http://www.historiadelperonismo.com/tres-revoluciones2.php

[15] Arredondo, J.A., Perón, su protagonismo en la Revolución de 1930 – Corregidor – 1998

[16] Por ejemplo, su relato se menciona en obras clásicas sobre el militarismo: Rouquie, A. Poder militar y sociedad política en la Argentina – Emece, 1981;  Potash, R.A. – El ejercito y la política en la Argentina 1928-1945 De Yrigoyen a Perón – Sudamericana, 1971, en memorias como C.Ibarguren – La historia que he vivido – Eudeba – 1969, en biografías como Page J., Perón 1985-1952 – J.Vergara ed.  – 1984, etc

[17] citado por Galasso, obra citada

[18] Estas “memorias” se basaron en las entrevistas con Perón que, en presencia de López Rega, realizó Martínez en marzo de 1970. Las mismas fueron revisadas por Perón y aprobadas por el mismo. Muchos de las afirmaciones de Perón fueron estudiadas y ampliadas, y en muchos casos desmentidas en base a testimonios y documentos, por Martínez en las últimas ediciones de la obra, publicadas bajo el título Las Vidas del General, Alfaguara 2009. Sin embargo las citas textuales corresponden al texto original aprobado por Perón. La grabación del diálogo entre Perón y Martinez en se puede escuchar en www.youtube.com/watch?v=GnWktZeXrZ0

[19] idem

[20] Según el Diccionario de la Lengua española de la Real Academia: mentir. Del lat. mentīri). 1. intr. Decir o manifestar lo contrario de lo que se sabe, cree o piensa.

[21] Galasso, N., obra citada

[22] Esta y otras citas textuales de Perón de su relato en Tres Revoluciones, salvo que se indique lo contrario

[23] Declaración reproducida en Arredondo, obra citada

[24] Rouquie,A, Poder Militar y Sociedad Política en la Argentina, Emece, 1981

[25] Contrariando a las opiniones más difundidas, Claudio Chaves, autor de libros como El Perón Liberal, lo que quiso ser pero no pudo Un Liberalismo criollo. De Perón a Menem, presenta a Perón como muy cercano ideológica y políticamente al General Justo. Por ejemplo en varios artículos cita una carta de 1931 que Perón envió a Sarobe, donde considera que “la unica solución es el General Justo” mientras que señala el peligro que representan los “peludistas” (C.Chaves, Justo y Perón, Perfil 12/4/2015; C.Chaves, ¿Un peronismo liberal?, infobae 8/9/2014)

[26] Rouquie,obra citada

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